La historia de cómo transformamos el amor por la mesa puesta, la cumbia y la masa casera en una pizzería posta.
Pizzería Pipi Kukú no nació en un escritorio aburrido ni en una franquicia sin alma. Nació en la mesa familiar, entre charlas interminables, mates, cumbia de fondo y el olorcito único a la masa leudando despacito.
Somos fanáticos de la pizza posta: la que chorrea queso, la que tiene el piso crujiente y la que te hace suspirar al primer bocado. Cuando dijimos "che, hagamos algo bien pipí kukú", no nos referíamos solo a que quede linda... ¡nos referíamos a que sea una locura de sabrosa!
Acá no apuramos a la masa. Leudado lento para que quede liviana, crocante por fuera y suavecita por dentro. ¡Cero pesadez!
Odiamos las pizzas miserables. Acá la muzzarella va abundante, como corresponde, cubriendo hasta el último rincón de la masa.
Salteñas tradicionales de verdad. Relleno bien sazonado, repulgue artesanal y ese jugo que te exige comerla con las piernas abiertas.
Te invitamos a probar la verdadera pizza hecha con las manos, el corazón y toda la chispa argentina.